Ángel Mecánico

 

Londres, Abril 1878
El demonio explotó en una lluvia de icor y tripas.

William Herondale tiró hacia atrás la daga que estaba sosteniendo, pero era demasiado tarde. El ácido viscoso de la sangre del demonio ya había empezado a carcomer la brillante hoja.

Juró y echó a un lado el arma; aterrizó en un charco sucio y comenzó a arder sin llama, como una cerilla apagada. El propio demonio, por supuesto, había desaparecido, enviado de vuelta a cualquiera haya sido el mundo infernal del que había venido, aunque no sin dejar un lío detrás.

“¡Jem!” llamó Will, dando la vuelta. “¿Dónde estás? ¿Viste eso? ¡Matado con un golpe! No está mal, ¿eh?”

Pero no hubo respuesta a los gritos de Will; su compañero de caza había estado detrás de él, en la húmeda y sucia calle algunos momentos antes, cuidando su espalda. Will era positivo, pero ahora Will estaba solo en las sombras. Frunció el ceño a nadie, era mucho menos divertido presumir, sin Jem para presumirle.

Miró detrás de él, donde la calle se estrechaba en un pasillo que daba al agua negra del Támesis que subía y
bajaba en la distancia.

A través de la brecha Will podía ver las oscuras siluetas de los barcos atracados en el muelle, un río de mástiles como un huerto sin hojas.
Jemn no estaba ahí; tal vez había vuelto a Narrow Street en busca de mejor iluminación. Con un encogimiento de hombros, Will regresó por donde había venido.

Narrow Street cruzaba Limehouse, entre los muelles detrás del río y los barrios bajos propagados hacia el oeste de Whitechapel. Era tan angosta como su nombre lo sugería, bordeada de almacenes y edificios de
madera torcida.
Por el momento estaba desierta; incluso los borrachos habían ido tambaleándose a casa desde Grapes hacia la carretera, encontrando un lugar donde colapsar por la noche.

A Will le gustaba Limehouse, le gustaba el sentimiento de estar en la orilla del mundo, donde los barcos se iban cada día a puertos inimaginablemente lejanos.
Que esa área fuera guarida de marineros, y por lo tanto, llena de garitos de juego, fumadores de opio, y
burdeles, no dañaba tampoco. Era fácil perderte a ti mismo en un lugar como este. Ni siquiera le molestaba el olor de éste; humo y cuerda[1] y alquitrán, especias extranjeras mezcladas con el olor de agua sucia del río Támesis.

Mirando arriba y abajo en la calle vacía, restregó la manga de su abrigo a través de su rostro, intentando frotar el icor que escocía y quemaba su piel.
La tela quedó teñida de verde y negro. Había un corte en el dorso de su mano también, uno feo.

Podía usar una runa de curación.
Una de las de Charlotte, preferentemente. Ella era particularmente buena dibujando iratzes.

Una sombra se desprendió de las sombras y se movió hacia Will. Él comenzó a avanzar, luego se pausó. Ese no era
Jem, era más bien un policía mundano usando una casco con forma de campana, un abrigo pesado y una expresión de desconcierto.
Se quedó mirando a Will, o más bien a través de Will.
No obstante, Will estaba usando un glamour, siempre era extraño que vieran a través de él, como si no estuviera
ahí. Will fue cogido por la repentina urgencia de agarrar la porra del policía y observar mientras el hombre aleteaba alrededor, intentando averiguar donde había ido; pero Jem lo había regañado las pocas veces que había hecho eso antes, y aunque Will nunca pudo entender realmente las objeciones de Jem de toda la iniciativa, no valía la pena molestarlo.
Con un encogimiento de hombros y un parpadeo, el policía se desplazó más allá de Will, moviendo la cabeza y murmurando algo en voz baja sobre renunciar a la ginebra antes de que realmente empezara a ver cosas. Will dio un paso a un lado para dejar pasar al hombre, luego aumentó su voz a un grito:

“¡James Carstairs! ¡Jem! ¿Dónde estás, tú, bastardo desleal?

Esta vez una débil réplica le respondió. “Por aquí. Sigue la luz mágica.”

Will se movió hacia el sonido de la voz de Jem. Parecía venir de una oscura abertura entre dos almacenes.
Un débil destello era visible entre las sombras, como la luz lanzada de un fuego fatuo[2].
“¿Me oíste antes? Ese demonio Shax pensó que podría cogerme con sus grandes pinzas sangrientas, pero lo acorralé en un callejón…”

“Sí, te oí.” El joven que apareció en la boca del callejón estaba pálido a la luz de la lámpara, más pálido incluso de lo que era normalmente, lo que era bastante, en realidad. Tenía la cabeza descubierta, lo que atrajo inmediatamente la marida a su cabello. Éste era de un extraño color plata brillante, como un lustroso chelín[3]. Sus ojos eran de la misma plata, y su rostro de huesos finos, era angular, la delicada curva de sus ojos la única pista de su herencia.
Había una mancha oscura a través del frente de su camisa, y sus manos estaban densamente manchadas con rojo.

Will se tensó. “Estás sangrando. ¿Qué pasó?”

Jem despidió con un gesto la preocupación de Will. “No es mi sangre.” Volvió la cabeza hacia el callejón detrás de él. “Es de ella.”

Will miró más allá de su amigo, dentro de las espesas sombras del callejón. En la esquina lejana de éste, había una forma arrugada, sólo una sombra en la oscuridad, pero cuando Will miró de cerca, pudo distinguir la forma de una mano pálida, y un mechón de cabello rubio.

“¿Una mujer muerta?” Will preguntó. “¿Una mundana?”

“Una niña, en realidad. No más de catorce.”
A eso, Will maldijo a un gran volumen y expresión. Jem esperó pacientemente a que terminara.

“Si sólo hubiéramos pasado un poco más temprano,” dijo Will finalmente.

“Ese sangriento demonio…”

“Esa es la cosa peculiar. No creo que esto sea trabajo del demonio.” Jem frunció el ceño. “Los demonios Shax son parásitos, progenie de parásitos. Hubiera querido arrastrar a su víctima de vuelta a su guarida para poner huevos en su piel mientras ella seguía viva. Pero esta chica fue apuñalada, repetidamente. Y no creo que haya sido aquí, tampoco. Simplemente no hay suficiente sangre en el callejón. Creo que ella fue atacada en otro lugar, y que se arrastró aquí para morir de sus heridas.”

“Pero el demonio Shax…”

“Te estoy diciendo, no creo que fuera el Shax. Creo que el Shax la persiguió, cazándola para algo, o alguien, más.”

“Los Shaxes tienen un agudo sentidos del olfato,” Will admitió. “He oído de brujos que los utilizan para seguir las pistas de desaparecidos. Y éste parecía moverse con una extraña clase de propósito.” Miró más allá de Jem, a la lamentable pequeñez de la forma arrugada en el callejón.

“No encontraste el arma, ¿lo hiciste?”

“Toma.” Jem sacó algo desde el interior de su chaqueta, un cuchillo envuelto en tela blanca.

“Es una especie de misericordia[4], o daga de caza. Mira cuan delgada es la hoja.”

Will lo tomó. La hoja era bastante delgada, terminada en una empuñadura echa de hueso pulido. La hoja y la empuñadura estaban manchadas con sangre seca. Con el ceño fruncido limpió lo plano del cuchillo a través de áspero tejido de su manga, raspando limpio, hasta que un símbolo, quemado en la hoja, se volvió visible. Dos serpientes, mordiéndose la cola la una a la otra, formando un perfecto círculo.

“Ouroboros[5],” dijoJem, inclinándose más cerca para mirar el cuchillo. “Uno doble. Ahora, ¿qué crees que significa?”

“El fin del mundo,” dijo Will, todavía mirando la daga, una pequeña sonrisa jugó en su boca, “y el principio.”

Jem frunció el ceño. “Entiendo la simbología, William. Quiero decir, ¿Qué crees que su presencia en la daga significa?”

El viento del río alborotó el cabello de Will; lo cepilló fuera de sus ojos con gesto impaciente y volvió a estudiar el cuchillo. “Es un símbolo alquímico, no uno brujo o uno Submundo. Eso normalmente quiere decir humanos; el tipo de mundanos tontos que creen que tratar con magia es el boleto para ganar fama y riqueza.”

“El tipo que normalmente termina en una pila de sangrientos harapos dentro de algún pentagrama.” Jem sonaba
sombrío.

“El tipo que le gusta estar al acecho por las partes del Submundo de nuestra bella ciudad.” Después de envolver el pañuelo alrededor de la hoja cuidadosamente, la deslizó dentro del bolsillo de su chaqueta. “¿Crees que Charlotte me dejará mantener la investigación?”

“¿Crees que deberías confiar en los Submundo? Los garitos de juego, los antros de vicios mágicos, las mujeres de moral relajada…”

Will sonrió de la forma en que Lucifer debía sonreír, momentos antes de caer del Cielo.

“Mañana sería demasiado pronto para empezar a buscar, ¿lo crees?

Jem suspiró. “Haz lo que quieras, William. Siempre lo haces.”

Southampton, Mayo.

Tessa no podía recordar un momento en que ella no hubiera amado el ángel mecánico. Éste había pertenecido a su madre una vez, y su madre lo había estado llevando cuando murió.
Después de eso, éste se había quedado en el joyero de su madre, hasta que su hermano, Nathaniel, lo sacó un día para ver si todavía funcionaba.

El ángel no era más grande que el dedo meñique de Tessa, una pequeña estatuilla hecha de latón, con las plegadas alas de bronce no más grandes que las de un grillo. Tenía un delicado rostro de metal con párpados de medialuna cerrados, y manos cruzadas sobre una espada en el frente. Una delgada cadena que serpenteaba debajo de las alas permitía que el ángel fuera usado alrededor del cuello como un medallón.

Tessa sabía que el ángel estaba hecho con mecanismo de relojería porque si lo acercaba a su oído, podía oír el sonido de su mecanismo, como el sonido de un reloj. Nate había exclamado sorprendido que eso seguía funcionando después de tantos años, y había buscado en vano una perilla o un tornillo, o algún otro método por el que al ángel se le pudiera dar cuerda. Pero ahí no había nada que encontrar. Con un encogimiento de hombros él le dio el ángel a Tessa. Desde ese momento ella nunca se lo quitó; incluso en la noche el ángel yacía contra su pecho mientras ella dormía, sus constantes tic-tac, tic-tac como el latido de un segundo corazón.

Lo sostuvo ahora, asiéndolo entre sus dedos, mientras el Main husmeaba en su camino entre otros masivos busques de vapor para encontrar un lugar en el muelle Southampton. Nate había insistido en que ella llegara a Southampton en lugar de Liverpool, donde llegaban más trasatlánticos a vapor. Él había afirmado que era porque Southampton era un lugar mucho más placentero para arribar, por lo que Tessa no pudo dejar de estar un poco decepcionada por esto, su primera visita a Inglaterra. Estaba tristemente gris. La lluvia tamborileaba en la torre de una iglesia lejana, mientras humo negro ascendía de las chimeneas de los barcos y teñía el cielo ya opaco. Una multitud de gente en ropa oscura, sosteniendo paraguas, estaba en los muelles.

Tessa se esforzaba por ver si su hermano estaba entre ellos, pero la niebla y la rociada de los barcos eran muy
espesas para que ella distinguiera cualquier persona en gran detalle.

Tessa tembló. El viento del mar era frío. Todas las cartas de Nate afirmaban que Londres era hermoso, el sol brillaba cada día. Bien, Tessa pensó, esperaba que el clima allí fuera mejor de lo que era aquí, porque no tenía ropa abrigada con ella, nada más sustancial que chal de lana que había pertenecido a Tía Harriet, y un par de delgados guantes. Había tenido que vender la mayoría de su ropa para pagar el funeral de su tía, con la certeza de que su hermano le compraría más cuando llegara a Londres para vivir con él.

Un grito se elevó. El Main, su casco pintado de negro brillante, brilló mojado por la lluvia, había anclado, y remolcadores estaban arando su camino en el agua gris que subía y bajaba, listos para cargar equipaje y pasajeros a la orilla.
Los pasajeros fluyeron del barco, claramente desesperado por sentir tierra bajo sus pies. Tan diferente de su
salida de Nueva York. El cielo era azul entonces, y una banda había estado tocando. Aunque, sin nadie ahí para despedirla, esa no había sido una ocasión alegre.

Encorvando los hombros, Tessa se unió a la multitud que desembarcaba. Gotas de lluvia aguijonearon su desprotegidos cabeza y cuello, como pequeños pinchazos de hielo, y sus manos, dentro de sus insustanciales guantes, estaban frías y húmedas con la lluvia.

Al llegar al muelle, miró a su alrededor con impaciencia, buscando una visión de Nate. Hacía casi dos semanas desde que hablaba con el alma, manteniendo casi en su totalidad a sí misma a bordo del Main. Sería maravilloso tener de nuevo a su hermano para hablar.

Él no estaba ahí. Los muelles estaban repletos con montones de equipajes y todo tipo de cajas y cagas, incluso montones de frutas y vegetales se marchitaban y disolvían en la lluvia.
Un vapor partía de Le Havre nearby, y marineros de aspecto húmedo pululaban cerca de Tessa, gritando en francés. Intentó moverse a un lado, sólo para ser casi pisoteada por una multitud de pasajeros que desembarcaban apresurados para refugiarse en la estación de trenes.

Pero Nate no se veía por ninguna parte.

“¿Usted es la Señorita Gray?” La voz era gutural, con pesado acento. Un hombre se había movido para ponerse en frente de Tessa. Era alto, y llevaba un majestuoso abrigo negro y un sombrero alto, el ala de su sombrero colectaba agua de lluvia como una cisterna.

Sus ojos eran peculiarmente saltones, casi protuberantes, como los de una rana, su piel de aspecto áspero como el tejido de una cicatriz.
Tessa tuvo que luchar con la urgencia de encogerse lejos de él. Pero él sabía su nombre. ¿Quién podría saber su nombre aquí salvo alguien que conociera a Nate, también?

“¿Si?”

“Su hermano me envió. Venga conmigo.”

“¿Dónde está él?” Tessa demandó, pero el hombre ya se estaba alejando. Su paso era desigual, como si tuviera cojera de una vieja herida.
Después de un momento, Tessa recogió su falda y corrió tras él.

Él serpenteó a través de la multitud, avanzó con determinada velocidad. La gente saltaba a un lado, murmurando sobre su mala educación cuando él los empujaba con sus hombros al pasar, con Tessa corriendo para mantener su paso. Se volvió abruptamente en torno a un montón de cajas, y se detuvo en frente de un gran coche negro brillante.

Letras doradas estaban pintadas a través de su costado, pero la lluvia y la niebla eran muy espesas para que Tessa las leyera claramente.

La puerta del carruaje se abrió y una mujer se asomó. Usaba un enorme sombrero de plumas que ocultaba su rostro.
“¿La Señorita Theresa Gray?”

Tessa asintió. El hombre de ojos saltones se apresuró a ayudar a salir a la mujer del carruaje, y luego otra mujer la siguió. Cada una de ellas inmediatamente abrió un paraguas y los levantaron, refugiándose de la lluvia. Entonces fijaron sus ojos en Tessa.
Eran una extraña pareja, las mujeres. Una era muy alta y delgada, con un huesudo y ojeroso rostro. Su pelo sin color estaba arrastrado en un moño atrás de su cabeza. Usaba un vestido de seda violeta brillante, ya salpicado aquí y allá con manchas de lluvia, y guantes violeta a juego.
La otra mujer era baja y rolliza, con pequeños ojos hundidos profundamente en su cabeza; sus brillantes guantes rosa estirados sobre sus grandes manos las hacían verse como patas de colores.

“Theresa Gray,” dijo la más pequeña de las dos. “Qué delicia conocerla al fin. Soy la Sra. Black, y esta es mi hermana, la Sra. Dark. Su hermano nos envió para acompañarla a Londres.”

Tessa, mojada, helada, y desconcertada, cogió su chal más ajustado a su alrededor. “No lo entiendo. ¿Dónde está Nate? ¿Por qué no vino él mismo?”

“Fue inevitablemente detenido por negocios en Londres. Mortmain no podía prescindir de él. Antes envió una nota para usted, sin embargo.” La Sra. Black extendió un poco de papel enrollado, ya humedecido por la lluvia.

Tessa lo tomó y se dio la vuelta para leerlo. Era una pequeña nota para ella de su hermano disculpándose por no estar en los muelles para encontrarla, y dejándole saber que confiaba en la Sra. Black y la Sra. Dark (las llamo las
hermanas Oscuras[6] Tessie, por obvias razones, ¡y ellas parecen encontrar el nombre agradable!),para traerla a salvo a su casa en Londres.
Eran, como su nota decía, sus patronas y también amigas de confianza, y tenían su más alta recomendación.
Eso la decidió. La carta era sin duda de Nate. Era su letra, y nadie más la llamaba Tessie.

Tragó fuerte y deslizó la nota en su manga, girándose para hacer frente a las hermanas. “Muy bien,” dijo, luchando con su persistente sensación de decepción, había estado tan ansiosa por ver a su hermano. “¿Vamos a llamar a un mozo para que traiga mi baúl?”

“No es necesario, no es necesario.” El tono alegre de la Sra. Dark estaba en desacuerdo con sus grises facciones ojerosas. “Ya hemos arreglado que la envíen por adelantado.” Chasqueó los dedos y el hombre de ojos saltones se subió en el asiento del conductor del frente del carruaje. Ella puso su mano en el hombro de Tessa. “Vamos, hija; vamos a sacarte de la lluvia.”

Cuando Tessa se movió hacia el carruaje, impulsada por el huesudo agarre de la Sra. Dark, la niebla clareó, revelando la reluciente imagen dorada pintada al costado de la puerta. Las palabras “El Club Pandemónium” se enroscaban intrincadamente en torno a dos serpientes mordiéndose las colas la una a la otra, formando un círculo. Tessa frunció el ceño. “¿Qué significa eso?”

“Nada de lo que tengas que preocuparte,” dijo la Sra. Black, quien ya había subido al interior y tenía la falda extendida a través de uno de los asientos de aspecto cómodo. El interior del carruaje estaba ricamente decorado con lujosos asientos de terciopelo púrpura, frente el uno del otro, y borlas de oro colgando de las cortinas en las ventanas.

La Sra. Dark ayudó a Tessa a subir al carruaje, luego se encaramó detrás de ella.
Mientras Tessa se acomodaba en el asiento, la Sra. Black se estiró para cerrar la portezuela del coche detrás de su hermana, cerrando el cielo gris. Cuando sonrió, sus dientes brillaron en la penumbra como si estuvieran hechos de metal. “Ponte cómoda, Theresa. Tenemos un gran viaje por delante.”

Tessa puso una mano en el ángel mecánico en su garganta, tomando comodidad en su constante tic-tac, mientras el carruaje daba bandazos hacia delante en la lluvia.
____________________

[1] Se refiere a las cuerdas para amarrar los barcos al puerto.

[2] Un fuego fatuo (en latín ignis fatuus) es un fenómeno consistente en la inflamación de ciertas materias (fósforo, principalmente) que se elevan de las sustancias animales o vegetales en putrefacción, y forman pequeñas llamas que
se ven andar por el aire a poca distancia de la superficie, especialmente en los lugares pantanosos y en los cementerios. Son luces pálidas que pueden verse a veces de noche o al anochecer. Se dice que los fuegos fatuos retroceden al aproximarse a ellos. Existen muchas leyendas sobre ellos, lo que hace que muchos sean reacios a aceptar explicaciones científicas.

[3] El chelín inglés, una moneda usada en el Reino Unido hasta 1971, que equivalía a la vigésima parte de una libra esterlina, y que, obviamente, era plateado.

[4] También llamada ballock o misericordia fue muy usada en Agincourt (batalla de la Guerra de los Cien años). Este último apodo se debía a que solía utilizársela para rematar heridos incurables en el campo de batalla. Se la usaba como último recurso: un soldado que había perdido sus otras armas podía aproximarse al caballero en armadura (a una distancia tan cercana que éste no pudiese utilizar la alabarda, la espada ni el mandoble), pegarse a él y pasar la misericordia por la mirilla del casco.
Este golpe, si se vivía lo suficiente como para asestarlo, era mortal de necesidad.

[5] El Uróboros u Ouraboros, es la emblemática serpiente del Antiguo Egipto y la Antigua Grecia, representado con su cola en la boca, devorándose continuamente a sí mismo. Expresa la unidad de todas las cosas, las materiales y las espirituales, que nunca desaparecen sino que cambian de forma en un ciclo eterno de destrucción y nueva creación, al igual que representa la infinitud

[6] Las hermanas Oscuras, haciendo referencia a sus apellidos, Dark y Black, oscuro y negro, respectivamente.

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ComCom 2011

Tampoco soy buena con la camara así que ahorrense sus comentarios

Que les puedo decir a los que no fueron…..simplemente… Se lo perdieron. Chingao….se la rifaron los organizadores, no creo equivocarme y coincido con muchos cuando decimos que esta fue LA PRIMERA CONVENCION DE ANIME EN TIJUANA de verdad los otros eventillos que hay a lo largo del año deberían de aprender del com com que a pesar de ser su segundo año no repararon en nada.

Francamente no me esperaba que hubiera tanta gente desde temprano haciendo fila y  miren que yo acostumbro llegar temprano, según mis fuentes alredodor de las 7 todavía había gente haciendo fila para poder entrar, porque una vez adentro no te daban ganas de irte solo para comer.

Sera toda la publicidad que se le dio al evento, la ubicación que francamente quedo muy bien situada y sin pierde, aunque no falto el Baka que no tenía ni idea en donde estaba el Hotel.Pero yo considero que fue lleno total aunque falta que el com com arroje las cifras de los asistentes.

A lo que vamos

Haciendo fila al rededor de unos 35 min para entrar, el personal del hotel que te iba indicando cuando avanzar, había gente del Staff haciendo escuesta para francamente, pues no tengo la menor idea de para que era. Había solo tres personas en la mesa de acceso de las cuales solo dos te cobraban, sellaban y entregaban tu boleto.

El personal del hotel te revisaba y había dos entradas lo cual facilitaba y agilizaba la cosa…..ya estando adentro estaba gente de Fanta que te regalaba una soda jajaj esta vez no hubo bolsa con regalos….mejor así ya tengo bastante cochinero en casa como para aumentarle mas papel.

La distribución de los locales me pareció buena aunque eran mas pequeños de lo usual y los pasillos pues pequeños, llego un punto en donde no se podía ni caminar.

Otra cosa que realmente no me sorprendió fue que no hubo venta de comida pero era de esperarse si se pretendía mantener limpio el lugar….hay que reconocerlo los otakus acostumbramos a dejar un santo cochinero en todos los eventos.

Las áreas de Yu-Go-Oh y los Juegos también tuvieron su espacio aka bien VIP por todo el pasillo jajaja.

Ni que decir de las tiendas que hubo bastantes y para mi sorpresa este año no acaparo el Dark Tower que según mis fuentes ni siquiera los invitaron por buena onda ….los que saben de esto pues ya se imaginan por que lo digo.

Y no exagero al decir como otros otakus que esto fue tipo Anime Expo pero en chiquito, espero que com com para el año que viene sea mucho más grande y francamente VIANCO, JAPONAWA, FESTIVAL DEL OTAKU y las que ya llevan tiempo en esto.SUPEREN A COM COM si es que pueden…

Porque los 50 pesos de la entrada fueron bien desquitados y por los 100 que piensa combrar Japonawa mínimo que se las ingenie para que no sea lo mismo de todo los años o de perdida que no me tenga haciendo fila dos pinches horas para entrar al evento

Les dejo algunas fotos de lo que hubo, el resto las encuentras en mi página de Facebook….que por lo regular tengo en privado pero este álbum lo deje abierto a todo mundo.

Mangakas y su Situación

Nombre Creador de… Estado Más info
  Kishimoto Masashi Naruto Bien!
  Echiro Oda One Piece Bien!
  Tite Kubo Bleach Bien!
  Ohba Tsugumi Bakuman, Death Note No se sabe aún
  Obata Takeshi Bakuman, Death Note No se sabe aún
  Akira Toriyama Dragon Ball Bien! Rico y Jubilado! 😛
  Hiro Mashima Fairy Tail No se sabe aún
  Yoshiki Nakamura Skip Beat! No se sabe aún
  Akira Amano Katekyo Hitman Reborn! Bien!
  Katsura Hoshino D. Gray Man No se sabe aún
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  Shiori Teshirogi Saint Seiya Lost Canvas No se sabe aún
  Ai Yazaya Nana, Paradise Kiss Bien!
  Oku Hiroya Gantz Bien!
  Naoki Urasawa 20th Century Boys, Pluto, Monster No se sabe aún
  Wakaki Tamiki The World God Only Knows Bien!
  Karuho Shīna Kimi ni Todoke Bien! http://twitter.com/calpin_on_japan
  Hiromu Arakawa Full Metal Alchemist, Juushin Enbu Bien! http://bit.ly/eLh796
  Akatsuki Akira Medaka Box No se sabe aún
  Makoto Yukimura Vinland Saga No se sabe aún
  Ryūhei Tamura Beelzebub No se sabe aún
  Oh! Great Tenjho Tenge, Air Gear No se sabe aún
  Bisco Hatori Ouran High School Host Club Bien!
  Yana Toboso Kuroshitsuji Bien!
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  Kenji Akahoshi Infinite Stratoss No se sabe aún
  Togashi Yoshihiro Hunter x Hunter No se sabe aún
  Kohta Hirano Hellsing Bien!
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  Matsuena Syun Kenichi Bien (Vive en Corea)
  Atsushi Ōkubo Soul Eater No se sabe aún
  Hidekaz Himaruya Axis Powers Hetalia Bien!
  Naoko Takeuchi Sailor Moon No se sabe aún

 

Japon

Este mensaje es vía @bravoleo

Me llamo Ramon Eduardo Argote vivo en Japon y en este momento me encuentro en un refugio militar y quiero informar que junto a mi se encuentra 2 venezolanos, Carlos Enrique Moreno y su hermano Carlos Ernesto Moreno los 2 estan bien a pesar de estar en cuidados medicos intensivos y ellos quieren que sus padres Carlos Eduardo Moreno e Isabel Carolina Ramirez sepan que se encuentran con vida, se que son de Valencia, si alguien los conoce por favor haganle llegar este mensaje y de no ser asi, envienle este mensaje a cualquier persona que conozca a un venezolano para ver si esos padres le logra ll